Reseña «La Nueva Vida», de Tom Crewe

«Corren tiempos oscuros, pero debemos vivir en el futuro que confiamos en labrar».

Título: La Nueva Vida
Título original: The New Life
Autor: Tom Crewe
Idioma original: inglés
Traductora: María José Díez
Año de publicación: 2023
Editorial: Catedral
Género: novela realista
Tags: LGBT+, feminismo
Número de páginas: 448
Precio: 21.90 €

Inicio del libro:

«Estaba lo bastante cerca para oler el vello de la nuca del hombre. Casi le hacía cosquillas, e intentó echar la cabeza hacia atrás, pero se dio cuenta de que estaba encajado. Había demasiados cuerpos aprisionados a su alrededor; se hallaba inmovilizado entre una maraña de sombreros, hombros, codos, rodillas, pies. No podía mover la cabeza ni tan siquiera un centímetro».

¿De qué trata?:

En 1894, John, un prestigioso académico de historia y literatura griega, se une a Henry, un prometedor científico, para escribir un libro sobre la homosexualidad. Pero, una vez lo terminan, tendrán que decidir si se arriesgan a publicarlo, lo que podría conllevar penas de cárcel, o renunciar a lo que son para mantenerse a salvo.

Vale, ¿y qué me ha parecido?:

Estamos en 1894 en Inglaterra y la homosexualidad está condenada con la cárcel. Y, aun así, John, casado y con tres hijas, y Henry, recién casado, se unen para escribir un libro sobre ella. John, que tiene un amante, y Henry, cuya mujer es lesbiana. La Nueva Vida está contada, en capítulos intercalados, desde el punto de vista de ambos hombres. El autor, Tom Crewe, también historiador, ha partido de unas personas reales (John Addington Symonds y Havelock Ellis) y unos hechos reales (la publicación del libro La inversión sexual, la condena a Oscar Wilde por homosexual y el contexto en el que se creó), y ha escrito su propia historia. Es decir, ha tomado elementos verídicos para escribir esta ficción libremente (la realidad era muchísimo peor: el John real defendía la pederastia; Henry/Havelock, la eugenesia).

Según cuenta el propio Crewe en una entrevista para Penguin, con La Nueva Vida ha intentado explorar un acontecimiento histórico (la publicación de un libro sobre la homosexualidad en la década de 1890) que no ha sido tan apreciado como debería. John Addington Symonds y Havelock Ellis estaban interesados en intentar cambiar la ley y la percepción de la sociedad, y realmente pensaban que podrían conseguirlo. «No lo recordamos porque el juicio a Oscar Wilde surgió de la nada, como un meteorito, e hizo estallar ese momento y lo cambió para siempre», afirma.

De ahí que el autor quisiese narrar este acontecimiento, darle la importancia que merecía y contar «cómo ese idealismo, cómo ese optimismo se topó con esta terrible tragedia y crisis, y qué sucedería después de eso, cómo se desarrollaría y qué harían estas personas a continuación».

En 1897, Havelock Ellis (izquierda) y John Addington Symonds (derecha) publicaron La inversión sexual.

Los personajes de la novela pertenecen a la Sociedad de la Nueva Vida, cuyos miembros luchan por una sociedad más tolerante, libre e igualitaria, una nueva manera de vivir. Esa defensa de los derechos de las personas queer y del feminismo, que protagoniza La Nueva Vida, todavía es una lucha en 2023; por eso es tan curioso y duro leer un acontecimiento de finales del XIX en Londres y sentirlo tan cercano. Me ha encantado que la novela trate sobre la pelea por esos derechos, que se hable de forma tan clara de libertad y de feminismo, de vivir libremente.

La situación de las personas queer en la sociedad inglesa de la época, la amenaza de penas de cárcel y la condena a Oscar Wilde tiñen de tristeza la narración. Pero, a la vez, la iniciativa de John y Henry con su libro es un rayito de esperanza para progresar, a pesar de las circunstancias y de tenerlo todo en contra.

«Si soy un hombre casado, es solo porque me dijeron que lo fuese. He intentado ser esposo, y supongo que no lo hago mal. Amo a mi esposa y a mis hijas, pero Catherine no es feliz. Ninguno de nosotros lo hemos sido nunca. He sido desnaturalizado. Así de sencillo y terrible es. Ningún hombre debería vivir toda su vida en contra de su naturaleza».

El autor e historiador Tom Crewe ha tomado elementos reales para escribir esta ficción libremente. Imagen: Alice Zoo.

Sin duda, mi personaje favorito ha sido John. Es duro leerlo: tiene que esconder quien es y querer en secreto a su amante, Frank. No es una persona perfecta (¿quién lo es?) y en algunos momento me he enfadado con él, no lo he llegado a entender, pero sí comprendo ese querer luchar por sí mismo y su libertad, por la de los demás, por ser valiente cuando durante mucho tiempo no lo has sido, pero también querer volar raso por mera supervivencia, hasta no poder más y querer arrasar con todo.

Su historia de amor con Frank me ha emocionado, aunque haya poco de romanticismo en la manera de conocerse, en la de empezar a estar juntos, y mucho realismo y crudeza. Y deseo, del que se habla sin medias tintas; no he leído nunca un libro donde aparezca tantas veces la palabra «pene», y ni siquiera es una novela erótica. Bromas aparte, entre ellos, John y Frank, surge una complicidad y un amor, un querer cuidarse el uno al otro, que poco a poco me fue ganando.

«Le entusiasmaba que su amor se extendiese tranquila y secretamente, como un arroyo subterráneo, hasta llegar a los rincones más apartados de la vida de Frank, volviéndola más fértil».

Diferentes ediciones en inglés de la novela.

Si con John me ha sido fácil empatizar y cogerle cariño, con Henry me ha costado conectar. No me ha caído simpático, qué le vamos a a hacer. Me he pasado la novela con la mosca detrás de la oreja, esperando a que hiciese algo malo, algo que no llega. Lo que sí me ha gustado de él es que, pese a la época y la sociedad en que le tocó vivir, no hizo un problema de la homosexualidad: sabía que su esposa tenía una relación con otra mujer, tenía amigos queer. Mis aplausos, Henry Ellis, por ser un ser humano decente.

Otra cosa muy guay: como ambos protagonistas escriben, así como otros personajes a su alrededor, se habla mucho de literatura, del proceso de escritura en sí, de lo que cada uno encuentra en ese hacer. Siempre me parece curioso leer sobre otros autores, qué escriben, cómo lo escriben, qué piensan sobre el proceso. «Su escritura era más osada que su vida», dice John, y cuánto lo entiendo.

👉 Ten en cuenta que, a ratos, La Nueva Vida es un poco lenta. No es una de esas novelas trepidantes en las que pasan mil cosas, que te atrapan y no puedes soltar. La Nueva Vida es, más bien, un libro para disfrutar con tranquilidad, un terrón de azúcar que se va deshaciendo poquito a poco en el chocolate caliente, no solo por su prosa bella y calmada, sino por la importancia y profundidad de lo que cuenta. No es una historia para tomar a la ligera, sino para atesorar.

Publicado por Cintia Fernández

Leo, escribo, corrijo. Y vuelta a empezar.

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