Como correctora, leo novelas y libros de diferentes tipos, géneros y autores, pero siempre sigo el mismo proceso en mi trabajo.
Por si tienes curiosidad, a continuación te explico cuáles son las fases que llevo a cabo a la hora de afrontar una nueva corrección*.
1. Contacto inicial
En esta fase, me familiarizo con el documento: es el primer vistazo que le dedico, así que me fijo en, a grandes rasgos, características visuales, como su estructura, si el autor o autora ha utilizado saltos de página, cómo están separados los capítulos…
Después, adecúo el formato para corregir de manera más cómoda: fuente, tamaño, interlineado, sangría, justificación…
También busco (y elimino) dobles espacios o cosas raras que encuentre en este examen inicial.
2. Primera corrección
¡Empieza lo bueno!
Esta fase es la de la corrección pura y dura, donde más cambio, elimino o sugiero cosas.
Intento ser lo más clara posible, así que, siempre que considero, dejo un comentario explicando por qué he cambiado o eliminado algo.
Otras veces, los comentarios son para plantear dudas o sugerencias.

3. Segunda corrección o revisión
Para esta fase, cambio el tipo de letra del documento: al parecer, así engañamos al cerebro de que es un texto nuevo y descubrimos nuevos errores o erratas. Si la primera vez he usado una letra con serifa (como Times New Roman), ahora uso una sin ella (como Arial).
En esta segunda lectura me dedico a limpiar el texto de erratas o errores que se me pasaron por alto la primera vez. Es la etapa de pulir al detalle.
4. Últimos retoques
Una vez terminada la revisión del texto, llegan los últimos retoques para dejar la novela lista para su envío.
Así, vuelvo a poner el tipo de letra que traía, hago un repaso a los comentarios que he dejado y, en definitiva, superviso que todo esté correcto antes de la fase final.
5. Envío
Por fin llega el momento de devolver la novela a su autor o autora.
Después, empieza para ellos la fase en la que tienen la última palabra a la hora de aceptar o rechazar los cambios que yo les he propuesto. Al final, el texto queda como ellos quieren.
Por supuesto, en este paso entra la resolución por mí parte de dudas sobre algún cambio, comentario, sugerencia…
Y, así, mi trabajo ya está hecho.
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