Sus labios contienen la respuesta a todas las preguntas que tenía sobre mí.

Título: Un heredero improbable
Título original: The unlikely heir
Autora: Jax Calder
Traductora: Carina Cerri
Año de publicación: 2025
Autopublicado
Género: comedia romántica
Tags: relación imposible, LGBT, política, realeza
Número de páginas: 438
Inicio: «Que no cunda el pánico. Ni que fuese la peor cita de la historia. Napoleón habrá salido con alguien, ¿verdad? Y Mussolini. Es probable que hasta Pol Pot intentara camelarse a alguna incauta a base de cenas y vino. No creo que yo sea peor compañía que esos dictadores asesinos y ególatras».
A mí me pones delante algo que me recuerde mínimamente a Rojo, blanco y sangre azul, uno de mis libros favoritos de la vida, y me lanzo de cabeza. Y qué guay haberlo hecho con Un heredero improbable, porque lo he disfrutado mucho.
La novela está contada desde dos puntos de vista: el de Callum, quien de pronto se convierte en el heredero al trono británico, y el de Oliver, primer ministro del país. Como grandes personalidades, han de verse a menudo y, poco a poco, entre conversaciones de WhatsApp, chistes malos y datos curiosos, comienza una amistad que se transforma en atracción. Y, por supuesto, acaban enamorándose.
Tengo miedo de pestañear, de apartar la mirada de su rostro, de perder de vista este momento.
Así, vamos conociendo a dos de los hombres más famosos de Reino Unido:
👑 Callum, estadounidense al que le cuesta encajar en esa cultura británica, pero sobre todo en la realeza, que tiene que pasar de ser anónimo y trabajar en un call-center a llevar sobre sus hombros el peso de la monarquía británica, que almacena un montón de información casi sobre cualquier tema y suelta datos aleatorios a la menor oportunidad, que nunca se ha sentido verdaderamente comprendido hasta conocer a Oliver, que perdió de pequeño a su padre y ya de adulto a su madre, que es algo patoso y las interacciones sociales le cuestan un poco.
A veces me siento como una marioneta gigante. Pero no me queda nada claro quiénes manejan mis hilos en la sombra.

🇬🇧 Y Oliver, que se convirtió en el primer dirigente gay del país, que tiene unos valores sociales admirables y lucha por ellos, que se crio en una familia pobre, con sus abuelos, que siempre ha tratado de encajar en una élite donde no se siente a gusto, que con casi cuarenta años conoce en Callum, de veinticinco, al amor de su vida.
A veces, cuando observo mi rostro reflejado en alguna superficie, ya sea en un banquete de Estado o al recorrer el Parlamento, en vez de ver al hombre en el que me he convertido, al líder de este país, a quien veo del otro lado es a Ollie, aquel niño de Essex. Y siento lo mismo que sentí a los seis años cuando me arrastró una ola en Southend-on-Sea y de tantas vueltas que di no sabía ya ni dónde estaba, hasta que los brazos de mi abuela me sacaron del agua.
Sus escenas juntos son de esas de soltar risitas tontas, enredarte un dedo en el pelo y patalear. La novela es muy visual, casi como si estuvieses viendo una película. Es fácil imaginarte a Callum y a Oliver sentados en un bar, escondidos con sudaderas y gorras o charlando sobre política y compartiendo chistes de ascensores en un balcón con vistas al Támesis.
—Simplemente sé tú mismo, Callum. —Pronuncia mi nombre con voz suave y profunda, de forma dulce, alargando las sílabas, «Cal-lum», como si saborease la palabra, como si la atesorase.
Ambos personajes me han encantado casi por igual, cosa que no me suele ocurrir, y, tras un inicio algo pausado, la historia coge velocidad y fluye muy bien. La traducción de Carina Cerri es, como siempre, impecable.
👉 En definitiva, Un heredero improbable es una de esas historias que lees con una sonrisa superboba en los labios y al que sé que volveré de vez en cuando.
