Reseña «Logan Reyes ya no es un capullo», de Jorge Cienfuegos

Empecé «Logan Reyes ya no es un capullo» sabiendo tan solo tres premisas que me conquistaron: es una comedia romántica, el protagonista es escritor y el interés romántico, exconcursante de realities. Con ellas obtenemos un libro que apetece leer, porque sabes que te lo vas a pasar bien. Es muy divertido e ingenioso, con referencias de la cultura pop que encajan bien en la narración, en los personajes y en el tono de la novela.

Reseña «Entre amigos no se juega así», de Eli Macías

«Entre amigos no se juega así» es un childhood friends to lovers bien llevado, a fuego lento, divertido, con su poquito de drama, su poquito de spicy, con muchas referencias dosmileras y dos protas increíbles, Gerard y Jacobo. Los quiero mucho a los dos.

Reseña «In memoriam», de Alice Winn

Me he pasado todo el libro rezando para que acabase bien, diciéndome: «¿Por qué pensé que sería buena idea leerlo?» y temiéndome el terrible «in memoriam», porque, seamos sinceros, que los protas sean gais y participen en la Primera Guerra Mundial no presagia nada bueno, así que estás esperando a que te venga el sopapo.

Reseña «Pequeñas alegrías», de Elvin James Mensah

Es un libro más oscuro de lo que parece: el prota tiene ansiedad, depresión e ideas suicidas, y no te engaña, porque desde las primeras páginas te lo muestra sin dobleces. Harley ha dejado la universidad, mantiene una relación terrorífica con un hombre mayor («Siempre iba a sufrir las consecuencias por cometer el crimen de no querer sentirme solo») y su padre intenta «curarle» la homosexualidad rezando («La ansiedad, mi orientación sexual y mis fracasos solo servían para que, a ojos de él, fuera menos negro»). Ese es su estado cuando vuelve a su ciudad natal, punto de partida de la historia.

Reseña «Tiempo que fue», de Ian McDonald

Es muy intrigante ir descubriendo junto al prota y sus compañeras los saltos en el tiempo de Ben y Tom, con un cosquilleo de curiosidad pero también un pellizco de incertidumbre en la tripa por lo que les pueda pasar. Desde el primer momento quieres que la historia de amor entre ambos acabe bien. El felices para siempre y todo eso. Para mí, esos pedacitos de su historia son lo mejor de Tiempo que fue, y te dejan con ganas de saber más, de tener una novela paralela donde el autor desarrolle esa relación a lo largo de las décadas, de saltos en el tiempo, de guerras y reencuentros y despedidas.