Reseña «Si tú quieres bailar», de Katherine Vega

Micaela Estrada y sus bailes, sus palabras cubanas, su amor por la isla, su sonrisa, su valentía y su actitud de rayito de sol son el alma de la novela; es de esos personajes que se comen a cualquier otro, a cualquier trama, y se convierten en el libro en sí. Vamos, que me he pillado de Micaela. Y, con ella, también de Nathan.

Reseña «In memoriam», de Alice Winn

Me he pasado todo el libro rezando para que acabase bien, diciéndome: «¿Por qué pensé que sería buena idea leerlo?» y temiéndome el terrible «in memoriam», porque, seamos sinceros, que los protas sean gais y participen en la Primera Guerra Mundial no presagia nada bueno, así que estás esperando a que te venga el sopapo.

La importancia de equilibrar las escenas

Ten en cuenta que, cuando nos detenemos en una escena, es nuestra manera de decirle al lector, sin decírselo directamente: «Eh, atento, que esto es importante». Y una escena es importante por cómo nosotros, como autores, se la vendemos al lector: no solo porque ocurra algo especial o trascendental, sino por cómo la adornamos, como la mostramos, cómo decimos las cosas y el tiempo (las palabras) que le dedicamos.

Reseña «Pequeñas alegrías», de Elvin James Mensah

Es un libro más oscuro de lo que parece: el prota tiene ansiedad, depresión e ideas suicidas, y no te engaña, porque desde las primeras páginas te lo muestra sin dobleces. Harley ha dejado la universidad, mantiene una relación terrorífica con un hombre mayor («Siempre iba a sufrir las consecuencias por cometer el crimen de no querer sentirme solo») y su padre intenta «curarle» la homosexualidad rezando («La ansiedad, mi orientación sexual y mis fracasos solo servían para que, a ojos de él, fuera menos negro»). Ese es su estado cuando vuelve a su ciudad natal, punto de partida de la historia.

Reseña «Tiempo que fue», de Ian McDonald

Es muy intrigante ir descubriendo junto al prota y sus compañeras los saltos en el tiempo de Ben y Tom, con un cosquilleo de curiosidad pero también un pellizco de incertidumbre en la tripa por lo que les pueda pasar. Desde el primer momento quieres que la historia de amor entre ambos acabe bien. El felices para siempre y todo eso. Para mí, esos pedacitos de su historia son lo mejor de Tiempo que fue, y te dejan con ganas de saber más, de tener una novela paralela donde el autor desarrolle esa relación a lo largo de las décadas, de saltos en el tiempo, de guerras y reencuentros y despedidas.