Ponte en situación: tras semanas o meses de escritura, por fin has terminado tu relato o novela. O tu tesis, o cualquier otro tipo de texto. Estás listo para compartirlo con los demás, pero ¿está listo tu texto?
Antes de su «salida al mundo», toca limpiarlo. Es decir, deshacernos de errores ortotipográficos y adaptarlo a las normas y recomendaciones lingüísticas. Borrar, cambiar, pulir.
La situación ideal, por supuesto, es contratar a un corrector (¡hola!) para realizar esta tarea en su versión óptima, pero, a veces, el presupuesto no te lo permite y tienes que apañártelas solo. Hacer lo que puedas. Enfrentarte a tu creación, cual doctor Frankenstein, y cambiar la manera de ver la obra.
Comienza entonces la caza y captura de las erratas y los errores.
Pero… ¿por dónde tienes que empezar? ¿En cuáles debes fijarte primero? Además de los típicos errores de «b» y «v» o «haber» y «a ver», hay unas cuantas normas más que sí o sí debes tener en cuenta (entre muchas otras).
Hagamos un repaso a diez recomendaciones y/o normas que te ayudarán a pulir tu texto.
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