Los últimos meses me está costando bastante leer, no me concentro y enseguida se me va la cabeza a otras cosas. Por eso, voy a la busca y captura de aquellos libros que llamen mucho mi atención, que me enganchen desde el principio y con los que no tenga que esforzarme para seguir el hilo.
En ese sentido, los relatos me están salvando, porque son historias más o menos cortas que van al grano desde su comienzo, sin perderse por el camino. Por eso, en febrero he leído dos antologías de relatos y, por medio, una mamarrachada que no consiguió el efecto que buscaba. Te cuento:
- La gente no existe, de Laura Ferrero
- Save me, de Mona Kasten
- Días de sol, noches de verano, de varios autores

Título: Días de sol, noches de verano