Antes de ponerme a redactar esta entrada, me ha dado por releer otras de este año y me ha hecho gracia la de febrero; en ella me quejaba de que enero se me había hecho muy largo. Ay, esa Cintia no tenía ni idea de que después llegarían marzo y abril y durarían cuatro años.
Bromas aparte, en abril he leído el mismo número de libros que en marzo, tres, y ha sido el mes del sí, pero no: las tres lecturas tienen elementos que me han gustado pero, al mismo tiempo, otros que no, y que han hecho que las historias no me hayan terminado de convencer.
- Mi nombre es Violeta, de Santi Anaya
- Reinas geek, de Jen Wilde
- Nimbo, de Neal Shusterman
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