Me gusta llorar con los libros. No porque tenga una parte masoquista que esté confesándote ahora, no me gusta sufrir por sufrir, sino porque me encanta emocionarme tanto con lo que leo que irremediablemente me eche a llorar. También te digo que soy muy de vivirlo todo mucho mucho (para bien o para mal), ySigue leyendo «El clic mágico, la intuición del escritor y leer para sentir»
