Hablando con autores noveles, me he dado cuenta de que a muchos les cuesta diferenciar entre una escena y un capítulo. Y, como todo en esta vida, una vez que sabes lo que es cada cual, parece una tontería, pero, de primeras, puede resultar confuso. El resultado es que te pones a narrar y narrar sin saber distinguir entre uno y otro, lo que influirá en la propia estructura de la historia, en su ritmo y, por tanto, en la experiencia lectora.
Lo mejor es empezar por el principio.
👉 La escena es la unidad que divide la novela. Es decir, una novela está hecha de escenas, algunas más importantes que otras. Son como pequeñas islas o paradas o puntos (escenas fundamentales), y, a lo largo de la escritura, nos movemos de una a otra; para ello, tenemos que construir puentes (escenas de transición).
Imagina que tienes pensada la escena de apertura (A), algo que ocurrirá a mitad (B) y el final (C). ¿Cómo llegas de ese punto A, pasando por el B, hasta el C? ¡Con escenas! Y es que ese «sendero» a recorrer, cada piedrita del camino, son las escenas.

Por eso, a la hora de escribir, resulta más práctico hacerlo por escenas que por capítulos. Y, así, una vez tenemos nuestras escenas, todas esas islas y sus puentes, o, mejor, todas las piezas del puzle, podemos organizarlas en capítulos. A no ser que lo tengas muy claro, esta división la hacemos después.
Y es que el final de un capítulo no significa el final de una escena. Una vez tenemos todas las escenas escritas, podremos comprobar si es más interesante terminar un capítulo partiendo una escena y continuarla en el siguiente, o que coincidan ambos finales.
Pero esto, la división en capítulos, es tema para otro post.
Minipelículas dentro de la historia
Me gusta imaginar cada escena como una «minipelícula» dentro de la propia historia, enlazando unas con otras. Visualiza en tu cabeza la escena en sí, como si fueras el cámara que se va desplazando por el escenario para grabarla: personajes, lugar donde se desarrolla, detalles, movimientos de los personajes. Esa fase previa te ayudará a trasladarla luego al papel.

Piensa en cada una de ellas con su propia historia, con su pequeña subtrama dentro de la trama principal: con su planteamiento, su nudo y su desenlace. Por tanto, hay una localización, un tiempo, un o unos personajes y ocurre algo (ojo, ese «algo» no tiene que ser nada trascendental, no tiene que ocurrir una explosión o un secuestro o una muerte en cada escena; puede ser una simple conversación mediante la cual conozcamos a nuestro protagonista).
Ojo, todas las escenas que incorporamos a la novela deben tener un objetivo y, de alguna manera, importancia dentro de la historia; no todas porque lo que ocurra influya directamente en el desarrollo de la trama, sino porque mostramos, por ejemplo, cómo es el personaje o la utilizamos para contar algún dato que necesitamos más adelante.
Si eliminando una escena, la historia se queda igual, deshazte de ella.
Solo nos queda saber cuáles son los elementos imprescindibles que deben tener nuestras escenas (☝️ siempre partiendo de la base, claro, de que cada cual hace lo que le da la gana con sus historias y que son solo recomendaciones).

Elementos imprescindibles de una escena:
Ya tenemos claro que una escena es como una minipelícula con su pequeña introducción, desarrollo y desenlace. Por tanto, como avanzaba más arriba, necesitamos a alguien, en algún lugar, que haga algo. Y, si se tercia, que hable con otros. Es decir, esa «fórmula» general que aplicamos a la novela la aplicamos también a cada escena:
Personaje + Lugar + Acción
- Personaje: ¿Qué personaje o personajes forman parte de ella? ¿Qué ropa llevan, cuál es su gesto, su postura y sus movimientos? ¿Van a desplazarse por el «escenario»? ¿Qué piensan, qué sienten? ¿Qué ven, qué oyen…? Recuerda recurrir a los cinco sentidos.
- Lugar: ¿Dónde se desarrolla? ¿Una habitación, una calle, una nave espacial? Es decir, ¿cuál es el espacio físico? ¿Qué luz hay? ¿Cómo huele? ¿Qué objetos tiene cerca el personaje?
- Acción: ¿Qué ocurre? ¿Cuál es la acción que se va a desarrollar? Una persecución, un beso, una pelea, un mirar al techo viendo la vida pasar.
- + Diálogo: ¿Qué se dicen los personajes? ¿Cómo habla cada uno? ¿Qué tono de voz usan? ¿Se miran al hablar? ¿Gesticulan? Miniconsejo rápido: prueba a leerlos en voz alta para que suenen más naturales.
Por supuesto, hay que tener en cuenta que, en una escena, muchas veces entran en juego más elementos (que cambiarán según la importancia de esta o el género de la novela). Pero, al final, serán variaciones y/o extensiones de los ya señalados.
👉 Abordar la escritura de una novela con la idea de que la historia está formada por minihistorias o unidades más pequeñas dentro de la más grande ayuda. No solo para quitarte presión de encima por no poder abarcarlo todo a la vez, sino para organizarla y, después, ir una a una.
De isla en isla, de piedra en piedra, de pieza en pieza.
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