Para escribir cualquier género, hay dos consejos primordiales que conviene seguir: leer muchas novelas del mismo género y ponerse a escribir. Parecen dos aspectos evidentes, pero te sorprendería la de autores que no hacen ni una cosa ni la otra. Pretenden escribir ciencia ficción (por ejemplo), sin leer ciencia ficción o sentarse a escribir ciencia ficción.
Y no hay mejor manera de aprender que haciendo.
Eso sí, como con todo, siempre ayuda tener unas directrices que, de alguna manera, te lleven de la mano.
Así que, si quieres escribir romántica, ¡lee romántica! Fíjate en qué te gusta de lo que hacen otros autores, qué no, cómo construyen los personajes, la trama, la tensión entre los protas. Y, luego, trata de aplicarlo en tu historia.

Antes de entrar en materia, conviene saber dos cosas del género romántico:
- El conflicto principal es un romance. Puede que tu novela se desarrolle en una nave espacial que sobrevuela el planeta Y-879 o en un barrio pesquero de los años ochenta de Santander; en ambos casos, si la historia de amor es el eje de la trama, estamos ante una novela romántica.
- El final debe ser feliz. Es una convención garantizada en el género; cuando un lector escoge un libro categorizado como «romántica», espera encontrarse ese final feliz.
☝️ Una aclaración: los siguientes cinco puntos clave son los que yo considero que toda buena novela romántica debe abordar, según mi propia experiencia como escritora, editora y lectora. Vamos, que todo esto es mi opinión.
1. Personajes que gusten (y se gusten)
Es casi imprescindible que al menos un personaje de la pareja protagonista guste mucho al lector para que apueste por que todo le salga bien, se enamore y tenga su final feliz. Si cae mal o, peor, resulta indiferente, por muy bonita que sea la historia de amor, el lector perderá interés en la relación y, en general, en la novela.
Trabaja mucho tus personajes, tanto por separado (que sean entidades independientes) como en conjunto: es indispensable que tengan química.

2. Escenas juntos
Los protagonistas necesitan compartir escenas, cuantas más mejor, no solo para que ellos se conozcan, sino para que el lector lo haga. Tenemos que verlos juntos, ver su relación, cómo interactúan, cómo se enamoran.
Hace poco leí una novela donde, a la mitad, los protas solo habían coincidido en dos pequeñas escenas y, al terminar, no sumaban más de cinco o seis. ¿El resultado? Ni me importaba que estuviesen juntos o no ni me creí su relación.
3. Muestra sus sentimientos
En una novela romántica, el amor es el protagonista, así que muéstralo. Necesitamos ver y hasta casi palpar los sentimientos de los personajes (¡los buenos y los malos!), meternos en su cabecita, ponernos en su piel. Nos ayudará a entenderlos mejor y vivir con ellos su historia. Priorízalo.
4. No les pongas las cosas fáciles
Por lo general, si la pareja se conoce, se enamora, se dice que se quiere y la novela acaba, probablemente en algún momento pierdas al lector. Ojo, no siempre ocurre así: puede que la pareja se consolide y el conflicto de la novela sea externo (como, por ejemplo, en The long game, de Rachel Reid, una maravilla), pero, en principio, lo que atrae al lector es ver el proceso de cómo esas dos personas terminan juntas tras varias zancadillas que dificultaban ese final feliz.
5. Final feliz
Como decía al principio, es una de las dos premisas fundamentales de la romántica. Viene de la mano del género: un final feliz garantizado. Quienes lo leemos, buscamos ese tipo de final.
Si no es satisfactorio, es decir, si la pareja no termina comiendo perdices, sería más bien una novela con una historia de amor, que no una novela del género romántico.
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